Internet es un espacio lleno de oportunidades, pero también de riesgos. En esta guía te contamos qué amenazas existen, cómo protegerte y qué hace Velocidad Digital en su red para que tu experiencia sea más segura.
En Velocidad Digital no solo te entregamos internet rápido: te entregamos una conexión monitoreada constantemente, con múltiples capas de seguridad activa que filtran amenazas antes de que lleguen a tus dispositivos. Saber qué riesgos existen y cómo evitarlos es el complemento natural a la tecnología que tenemos en nuestra red.
Antes de que cualquier amenaza llegue a tu casa, pasa por la infraestructura de Velocidad Digital, diseñada para detectar, bloquear y mitigar los riesgos más comunes.
Primera línea de defensa que filtra el tráfico que entra y sale de nuestra red, bloqueando intentos de intrusión antes de que escalen.
Estaciones, servidores y equipos internos cuentan con protección antimalware activa y actualizada de forma continua.
Filtros en los servidores de correo reducen el spam y los intentos de phishing que tratan de llegar a nuestros canales.
Bloqueamos contenido de explotación sexual infantil conforme a las órdenes del MinTIC y nuestros sistemas de filtrado de imágenes, textos y archivos.
Los equipos que instalamos en tu casa o empresa traen autenticación y autorización configuradas para evitar accesos no autorizados.
Cada dispositivo de la red de Velocidad Digital sale a producción con una configuración endurecida según buenas prácticas de seguridad informática.
Identificarlas es el primer paso para defenderte. Estas son las técnicas que con más frecuencia usan los ciberdelincuentes:
Categoría amplia que agrupa cualquier software hostil: virus, gusanos, troyanos, adware y rootkits. Su objetivo es dañar, espiar o tomar el control de tu equipo.
Programas que se instalan en silencio para capturar lo que escribes (keyloggers), tus credenciales, tu actividad bancaria y tus hábitos de navegación.
Cifra tus archivos y exige un pago a cambio de la clave para recuperarlos. Casi siempre llega por correo o descargas piratas — sin respaldo, no hay vuelta atrás.
Correos o SMS que imitan a tu banco, operador o entidad pública para engañarte y robar tus claves. La página fraudulenta luce idéntica a la real.
Redirige tu navegador a sitios falsos aunque escribas bien la dirección. Funciona alterando el DNS o el archivo hosts de tu computador.
Envíos masivos de mensajes no solicitados por correo, WhatsApp, SMS o redes sociales. Muchas veces son la puerta de entrada al phishing o malware.
Manipulación psicológica para que entregues información: llamadas haciéndose pasar por soporte, falsos premios, falsos familiares en apuros…
Páginas clonadas que imitan tiendas, bancos o entidades públicas. Sin candado HTTPS y sin certificado válido, ningún dato debería ir ahí.
Aplicaciones que prometen funciones gratuitas pero piden permisos excesivos (cámara, contactos, mensajes) para extraer información o cobrarte sin avisar.
La mejor defensa empieza en tus hábitos digitales. Hemos agrupado las recomendaciones por tema para que las tengas a mano:
Tu primera muralla. Si una contraseña es débil, todo lo demás también lo es.
Mantener tu PC y móvil al día cierra la mayoría de puertas que el malware aprovecha.
Por aquí entra el 80% de los ataques. Sospecha siempre antes de hacer clic.
Lo que comparten tus apps y navegadores también define cuán expuesto estás.
Para una experiencia web segura, usa siempre versiones actualizadas. Aquí los navegadores que mejor balancean velocidad, compatibilidad y seguridad:
Versión 120 o superior recomendada.
Versión 115 o superior. Excelente en privacidad.
Versión 120 o superior. Integración nativa con Windows.
Versión 16 o superior en macOS e iOS recientes.
Las leyes colombianas que regulan los delitos informáticos y la protección del usuario en línea:
Normatividad vigente aplicable a delitos en línea y protección de información.